Incorporación de la territorialidad

INCORPORACIÓN EMOCIONAL DE LA TERRITORIALIDAD

 

Como dice el Dr. Salomon Sellam en su libro “La homo sex dualidad” los celos pueden ser un dolor envidioso al ver que otros poseen algo que yo no poseo, o bien, una preocupación dolorosa acerca de la fidelidad de alguien. Ésta segunda está directamente relacionada con la sexualidad y se la asocia con la exclusividad sexual. Las dos tienen que ver con una problemática de territorio.

 

¿Cómo se comporta alguien “territorial”?

Imaginemos por ejemplo, un padre, ya que es un caso muy común.
El padre territorial típico es muy masculino, considera que todo le pertenece: ocupa los mejores lugares de la casa para colocar sus cosas, invade la privacidad de los hijos y/o de la esposa en la casa (por ejemplo, entra en la habitación sin llamar o pregunta «quién te ha llamado por teléfono”), cree que puede tomar todas las decisiones familiares y que se le debe pedir permiso para actuar, también se siente el gran protector y cree que sólo él puede dar a sus hijos lo que necesitan. No telera competidores en su territorio (no deja venir a tus parejas a casa, o si lo hace a regañadientes, ninguna le gusta y las critica a todas) esto significa que, arcaicamente, él siente que tiene el derecho de la reproducción exclusiva. Aunque es evidente que su inteligencia y adaptación a la sociedad de hoy en día no le permiten actuar como si todas las mujeres de la casa fuesen su pareja de reproducción, se nota en su comportamiento que, está ese patrón de comportamiento.
Considera que las mujeres de la casa han de estar a su servicio y que él es quien dicta las leyes que deben ser cumplidas por todos los habitantes de la casa.
Es muy común que este padre desencadene un infarto de miocardio u otra insuficiencia o problema cardíaco; ya que este tipo de síntomas se relacionan psicosomáticamente con un conflicto de territorio de reproducción (arcaicamente) y en la actualidad puede ser simulóicamente lo mismo (

¿Qué es una incorporación emocional?

El Dr. Salomon Sellam tiene un libro dedicado a esto, que se llama “La incorporación emocional. Amar hasta caer enfermo” Ediciones Bérangel. En él explica cómo la palabra “incorporación“ utilizada por Freud en el año 1913, llega a desarrollarse hasta lo que el Dr. Salomon Sellam llama la incorporación simbólica y la incorporación emocional. Describe la incorporación como: “… es un proceso según el cual el individuo deja penetrar y conserva un objeto del exterior dentro de su cuerpo”. El objeto psicoanalítico puede asumir varias formas, tales como una persona, una idea o un signo particular, una emoción o un comportamiento.
Siguiendo con sus palabras, se puede incorporar pues, un símbolo como por ejemplo, quilos de peso en una persona que ha perdido un ser querido; hablaríamos en este caso de un duelo pendiente. La forma que tiene la persona viva de incorporarlo y de que de alguna manera esté en contacto con ella es, en forma de número de quilos, un número que esté relacionado a nivel inconsciente con el difunto. (por ejemplo su edad cuando murió) de forma que 20 quilos de más podría indicar la pérdida de un ser querido a los 20 años.
La incorporación de un comportamiento es quizás más conocida: por ejemplo los fans que imitan la forma de vestir de un artista.
Y, la incorporación emocional que el Dr. Salomon Sellam ha utilizado para refierirse a las emociones que está viviendo una persona a la cual otra, que desarrolla los síntomas, trata de aliviar. Por eso la llama: “enfermedad por amor”. Porque tras analizar muchos casos en consulta, ha podido obviar como a menudo los hijos por ejemplo, tratan de aliviar de forma inconsciente el dolor de sus padres desarrollando enfermedades o estados anímicos que hablen de ellos y también al revés. Padres que asumen la problemática de un hijo manifestando una enfermedad.

Incorporación emocional de la territorialidad

En este caso concreto, estaríamos hablando de un niño o niña que, conviviendo con un padre territorial como el descrito antes, que, por ejemplo ha desencadenado un infarto de miocardio o una enfermedad coronaria, decide inconscientemente asumir su dolor, su sufrimiento, mostrando así su amor por él. Una posible manifestación de esta incorporación podría ser incorporarla en forma de celos.
Aquí podríamos profundizar un poco más y ver si se asume el papel en forma masculina (podría dar lugar a maltrato físico) o en forma femenina (sería dolor sumiso en forma de celos) que no está directamente relacionado con el sexo de la persona, si no con su lateralidad biológica.

Cuál sería la terapéutica a aplicar en un caso como éste?

Habría que trabajar la desfusión de la niña (que está dentro de la adulta de hoy) con la mujer adulta de hoy. Es un trabajo de toma de consciencia de diferenciar lo que le pertenece a una y lo que le corresponde a la otra.
Haríamos también un trabajo de desfusionar la niña con su padre. A menudo existe el complejo de electra freudiano todavía.
Muchas veces esta manera de actuar de una niña hacia su padre, tiene un motivo añadido. Éste puede ser: que esa niña está substituyendo a alguien (ver artículo: “niño de substitución” de este blog) y es por eso que tiene que hacer esfuerzos extra para ser amada. Supongamos que reemplaza a su hermano muerto en quien se había proyectado inconscientemente la territorialidad del padre.
El trabajo terapéutico pasa, en este caso, por trabajar la desfusión con este hermano, en este caso, un duelo simbólico.
Según mi experiencia, para estas personas es importante tener su territorio bien delimitado, el territorio real. Para ellas es bueno vivir en su espacio y tener autoridad sobre él, así como respon
sabilizarse de ese espacio. Si son personas sin emancipar, tener un espacio de la casa de los padres donde ellos mandan y deciden.

 

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