17 julio, 2017

Quién soy yo?

Desde mi adolescencia he pasado por varias relaciones de pareja y todas ellas con los celos como protagonista de mi malestar dentro de ellas. Estuve años negando mis celos, no quería aceptar de ninguna manera que yo podía ser etiquetada de “celosa”. Me parecía vergonzoso y humillante. Cuando me di cuenta estaba actuando de una forma hacia el exterior, la mujer alegre, simpática  y segura de sí misma pero era otra distinta y opuesta hacia mi pareja y hacia mí misma: me mostraba apagada y triste, desganada y ofuscada, insegura y con mucho miedo a las relaciones amorosas.

Fue tras una relación matrimonial en la que sufría malos tratos y de la que finalmente escapé para salvar mi vida, que sentí que tenía que hacer algo con mis celos. Ante esta pareja ya me había  declarado celosa y ya no lo escondía casi nunca.

Con mi etiqueta colocada pero todavía escondiéndome ante la mayoría de las personas, fui a buscar ayuda psicológica, no a un psicólogo tradicional, o incluso a un psiquiatra, que ya había probado antes, sino, en otras terapias y procesos de autoayuda.

Este proceso comenzó en el año 2011, donde por primera vez me atrevía a exponer ante mi grupo de trabajo Gestalt, “quiero dejar de ser celosa”. Era una formación de varios meses en la que trabajé con constelaciones familiares y terapia gestalt a la vez. Aquí no conseguí ver muchas cosas relacionadas debido a mi miedo a exponerme. Fue más bien un entrenamiento para el trabajo de después.

Más tarde decidí formarme en Programación Neurolingüística, pensando que si me enfocaba de manera concreta en el problema, mis celos (que pensaba estaba en mi cabeza) y aplicaba unas técnicas específicas, podría solucionarlo de manera práctica. Se trataba de trabajar con objetivos y ese era uno muy claro. No funcionó para mí, aunque las herramientas que me aportó como complemento son magníficas.

Comencé terapia individual con una terapeuta gestalt y ella me recomendó hacer la formación de cuatro años. Así fué. Esta me sirvió para conocerme mucho más y concretamente enfocado a mis celos, me sirvió para descubrir mis proyecciones en los demás. ¡Qué regalo! Pude ver cómo había puesto en mis parejas aquello que era mío y tras admitirlo, sentir un gran descanso y comenzar a ver al otro realmente como era.

Aprendí a poner límites antes de que sea demasiado tarde gracias a continuar con mi terapia individual, que es además, parte de la formación obligatoria. Sentirme sostenida por un terapeuta ha sido un regalo para mi ser adulto de hoy y es una figura muy importante en todo crecimiento personal.

Con el gran descubrimiento de la formación en Psicosomática Clínica y Humanista, dirigida por el Dr. Salomón Sellam, conseguí encontrar las fuentes de mi conflicto. No fue sólo como alumna de esta formación que conseguí hacerlo, necesité la ayuda del gran terapeuta Josep Pocurull, para poner luz en el aspecto más escondido e inconsciente de aquél momento. Para mí importantísimo para tener una vida en paz hoy, ya que yo sentía una necesidad de entender mi pasado además de aplicar una terapia en la que se parte del aquí y el ahora como es la magnífica Gestalt.

Con la Psicosomática, he llegado a acceder a mi información inconsciente. Un buen número de acontecimientos ocurridos en mi vida han sido comprendidos y he descubierto herencias familiares inconscientes. También he identificado comportamientos aprendidos inconscientes, el funcionamiento de nuestro sistema psíquico de protección y una vez puesto esto sobre la mesa, he sido capaz de asumir mi responsabilidad en el mundo y devolver la responsabilidad que había tomado equivocadamente a quien le corresponde tenerla.

Paralelamente a estas dos formaciones y extendiéndose un tiempo más, realicé la Formación en Tantra con mi maestra Astiko, a quien aprovecho para honrar en este escrito. En ella he conseguido liberarme de la extrema atención que prestaba a mis pensamientos. He comprendido que mi mente es un elemento presente en mi vida y es una parte más de mi existencia terrenal pero no es mi ser esencial. Ha sido un trabajo muy consciente y muy lento, a la vez que altamente recompensado.

Esta formación la hice junto a mi pareja y este es el lugar donde nos hemos desnudado por dentro, el uno frente al otro, hemos mostrado nuestras heridas, que, a veces hemos aceptado y acogido fácilmente y otras veces ha costado mucho dolor y tiempo. Ahora somos capaces de distinguir cuando habla nuestro niño o niña interiores y cuando no. Ahora, cuando siento una inseguridad y me pasa un pensamiento relacionado con los celos hacia otra mujer, lo miro, lo siento, le doy espacio y él sólo se va.

En esta formación aprendí un buen número de ejercicios de bioenergética que me ayudan en el proceso de descargar emociones enquistadas y que me permiten conectar con escenas ocultas, a veces de mi niñez, que me están afectado aún hoy. Al ser transitadas en el presente, dejan de estar “pendientes” y se produce una liberación de carga que me permite un sentir más claro de mis necesidades y una abertura a la incertidumbre que ya no me asusta. Desaparecen los pensamientos obsesivos que me tenían pendiente y atemorizada.

Con esta liberación surge un impulso: acompañar vuestros procesos si os sentís identificados conmigo. Siento una fuerza que se sostiene sola y que se mueve por sí misma, ésta lleva la nutrición de mi experiencia y simplemente desea ponerse al servicio de la humanidad.

Mi profesión fue, durante doce años, pastelera. Primero me dediqué a la pastelería japonesa, después de haber viajado allí y aprendido las bases. En el año 2002, tenía mi obrador junto con mi pareja de entonces. Elaboramos y distribuimos los postres a los restaurantes japoneses de la ciudad condal. Más tarde incorporé la pastelería más convencional y trabajé un tiempo más aunque mi interés se centraba paulatinamente en conocer por qué tenía tal sufrimiento con mis parejas y de dónde venía esa infelicidad en el amor. Pronto comencé a buscar ayuda y a formarme en todas estas áreas de crecimiento personal que os he comentado. Finalmente sentí que mi trabajo ocupaba un tiempo que yo necesitaba para destinar a mis formaciones y después a algo más poderoso que estaba ya despertando en mí, y eso es lo que ahora tengo para ofreceros y ese es el motivo de que yo ahora esté escribiendo estas líneas.